REDACCIÓN
Ni las escuelas se salvan. Por segunda ocasión en un corto lapso, el preescolar Rosaura Zapata, ubicado sobre la calle Durango, volvió a ser blanco de los amantes de lo ajeno.
Los delincuentes regresaron al plantel y nuevamente robaron, dejando en evidencia la vulnerabilidad de las instalaciones educativas.
Dos robos en poco tiempo. Una escuela convertida en blanco recurrente y una comunidad educativa que exige respuestas.
¿Hasta cuándo seguirán entrando a las escuelas como si nada?
