REDACCIÓN
El gobernador Rubén Rocha Moya dejó el cargo temporalmente en medio de una tormenta política tras acusaciones impulsadas desde Estados Unidos, donde el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo señala por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Aunque el propio Rocha asegura que su salida es para “facilitar las investigaciones”, el impacto político ya es evidente: la presión internacional y el eco de figuras como Donald Trump reavivan el discurso de intervención y ponen en jaque al gobierno de Sinaloa.
