REDACCIÓN
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este martes con responder con un castigo comercial a la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a que se puedan usar las bases en Rota y Morón para la guerra con Irán.
«Vamos a cortar todo el comercio con España», ha dicho Trump en el Despacho Oval, donde ha mantenido una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz. «No queremos tener nada que ver con España».
Los ataques de Trump han llegado en la ronda de preguntas con los periodistas, y después de aplaudir a países como el de su invitado. En contraste a Alemania, ha dicho que «algunos países como España han sido terribles. De hecho, le he dicho a Scott (Bessent, su secretario del Tesoro) que corte todas nuestras relaciones con España».
Las bases
El mandatario ha vuelto a poner sobre la mesa sus críticas habituales por la aportación de España a la OTAN y su negativa dedicar el 5% del PIB a defensa. Pero luego ha pasado al tema de las bases de Rota y Morón. «Podríamos usar las bases si quisiéramos, podemos simplemente volar y usarlas, nadie nos va a decir que no las usemos, pero no tenemos que hacerlo», ha asegurado en una afirmación sin más explicaciones legales.
El convenio de utilización de las bases de Rota y Morón fija en su articulado que España permite a EEUU su uso para «objetivos del ámbito bilateral o multilateral de este convenio», y que «cualquier uso que vaya más allá de estos ojbetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español», informa Juan José Fernández.
«España no tiene nada que ofrecernos que necesitemos más allá de su fabulosa gente. Tienen un gran pueblo, pero no tienen un gran liderazgo», ha dicho también.
Amenaza de embargo
Algo más adelante en sus declaraciones, Trump ha empezado a hablar de aranceles, que en buna parte le tumbó el Tribunal Supremo, y ha vuelto a España. «Tenemos derecho, por ejemplo, a parar todos los negocios que tenemos con España. Embargos, o cualquier cosa que queramos. Y puede que lo hagamos con España».
Esa referencia a poder seguir imponiendo gravámenes y tomar medidas más duras como los embargos Trump la ha hecho repetidamente desde que el Alto Tribunal le desautorizó a imponer aranceles apelando a una ley de emergencia económica. No está claro, no obstante, que el mandatario tenga la autoridad que se arroga sin contar con el respaldo del Congreso.
Alemania
Cuando los periodistas han preguntado a Merz cómo respondía a las amenazas de Trump a España, socio de la UE y la OTAN, el canciller alemán ha respondido presionando a España. «Tienen que cumplir con los números», ha dicho respecto a las aportaciones a la Alianza Atlántica.
«Estamos intentando convencer a España de que llegue al 3% o 3,5% que acordamos, y como el presidente (Trump) ha dicho, es correcto que España es el único país que no está dispuesto a aceptar eso. Intentamos convencerles de que es parte de nuestra seguridad común», ha continuado, «que todos tenemos que cumplir con estos números, que son 3,5% para el ejército y 1,5% para infraestructura militar».
Posteriormente, en declaraciones a medios alemanes, el canciller explicó que en su reunión de cerca de dos horas con Trump le había indicado que no puede dar a España un trato comercial distinto al del conjunto de la Unión Europea (UE). «España es miembro de la UE. Y en la UE solo negociamos estos acuerdos de manera conjunta, o no negociamos», afirmó. Las críticas de Trump hacia España se centran en sus compromisos con la OTAN en materia de defensa, «pero eso no tiene nada que ver con nuestros esfuerzos europeos y con el acuerdo comercial», añadió Merz, según informa Gemma Casadevall desde Berlín.
La Comisión Europea sí que ha salido en defensa de España. El portavoz de Comercio, Olof Gill, ha confiado en que Estados Unidos respete sus compromisos comerciales y ha subrayado que velará por que se protejan «plenamente los intereses de la Unión Europea». «La postura de la UE no ha cambiado», ha añadido Gill, quien ya cuando Washinton amagó con aranceles contra España por no asumir el 5% del gasto en defensa acordado en la última cumbre de la OTAN dejó claro que Bruselas estaba «preparada para defender» los intereses de los Estados miembros.
Ataques a Starmer
No han sido Pedro Sánchez y España los únicos en la diana de la furia de Trump. El mandatario ha atacado duramente también este martes a Keir Starmer, el primer ministro de Reino Unido, que como España negó el uso de su base en la isla de Diego Garcia, en el archipiélago de Chagos, para los ataques iniciales ofensivos contra Irán, aunque ha permitido el uso para misiones defensivas. «No estamos lidiando con Winston Churchill», ha dicho Trump para insultar a Starmer, que ha mostrado su escepticismo con la misión de Washington diciendo que el Gobierno británico «no cree en cambios de régimen desde los cielos».
«Diría que el Reino Unido ha cooperado muy poco con esa isla estúpida que tienen», ha dicho en referencia a Diego García, atacando también despectivamente al acuerdo alcanzado con la República de Mauricio como «quizá algo relacionado con indígenas que reclaman una isla que nunca vieron antes». «Nos llevó tres o cuatro días encontrar dónde aterrizar en lugar de allí, que habría sido mucho más conveniente para nosotros«, ha afirmado Trump, que ha denunciado que sus aviones militares tuvieron que volar «muchas horas extra».
Trump ha ido más allá del caso específico sobre las bases y tras decir que «ama» al Reino Unido porque allí nació su madre, se ha lanzado a atacar otras políticas y políticos británicos. «Lo que están haciendo con energía e inmigración es horrible», ha dicho, insultando también al alcalde de Londres, Sadiq Khan, musulmán, como «terrible» e «incompetente».
Downing Street ha evitado entrar al trapo de las declaraciones —manteniendo su línea habitual— y ha insistido en las palabras que Starmer pronunció este lunes en el Parlamento, informa Lucas Font. El primer ministro reconció entonces que Trump había expresado su «desacuerdo» con la decisión del Reino Unido de no unirse a los ataques iniciales contra Irán pero señaló que es su «deber» juzgar qué es lo que más beneficia a los intereses de los británicos. «Esa es la decisión que he tomado y la mantengo».
