REDACCIÓN
¿Comprenderán alguna vez los pusilánimes dirigentes europeos que su común actitud de servilismo hacia Washington sólo ha envalentonado a Trump y estimulado su ya voraz apetito por las riquezas ajenas?
El argumento empleado una vez más por Trump es que EEUU necesita esa gran isla entre el Atlántico Norte y el Ártico que pertenece como territorio autónomo a Dinamarca para su “seguridad nacional”.
Groenlandia está atestada de buques rusos y chinos, según declaró Trump a la prensa, como si fuesen esas aguas las únicas por las que navegan buques de todas las naciones, entre ellas por supuesto Estados Unidos. Pero no importa.
Lo único que ha hecho Dinamarca por la seguridad de Groenlandia es construir un trineo para perros, dijo también Trump, y quienes le rodeaban le rieron su insultante gracieta.
Para mayor escarnio, Trump añadió: “La Unión Europea quiere que Groenlandia sea nuestra”. De los labios de Trump sale cualquier cosa sin que él se sienta obligado a explicarlo ni nadie al parecer se lo demande.
¿Cómo han reaccionado los serviles dirigentes europeos a esta nueva afrenta? Como cantaba la italiana Mina en los ya lejanos años setenta: con “parole, parole, parole”.
Palabras como la del presidente finlandés y amigo de Trump, con quien juega al golf, Alexander Stubb: “Nadie decide por Groenlandia y Dinamarca sino Groenlandia y Dinamarca”.
O las de Kristen Michal, primer ministro de Estonia: “Groenlandia es parte integrante del Reino de Dinamarca. Cualquier decisión sobre Groenlandia corresponde sólo a ella y a Dinamarca”.
Con una población de poco más de 1,3 millones de habitantes ¿va esa minúscula república báltica a defender a Groenlandia si llegara el caso?
Mientras tanto, la también estonia Kaja Kallas, alta representante de la UE para política exterior y de seguridad, no ha tenido más remedio que referirse también al gansteril secuestro por EEUU del presidente venezolano, Nicolas Maduro.
“Estamos monitoreando los acontecimientos en Venezuela”. ¿Será eso también – monitorear- lo que se limitarán a hacer los europeos en el caso de que Trump llevase a cabo su amenaza contra el territorio de un miembro de la UE?
En nombre de Bruselas, Kallas hizo un llamamiento para que se respete la soberanía de Venezuela y se lleve a cabo una transición pacífica”.
Ese proceso de transición deberían llevarlo a cabo, según la Comisión Europea, “los propios venezolanos con respeto del derecho internacional bajo cualquier circunstancia”. De nuevo, parole, parole.
En la breve conversación de Trump con los periodistas en la que habló de su ambición de quedarse con Groenlandia estaba también el senador republicano halcón sionista Lindsay Graham.
Y éste no perdió la ocasión de acusar a la India de seguir comprando petróleo a Rusia con lo que ésta alimenta su maquinaria de guerra y de hablar del proyecto de ley que ha presentado junto a otros legisladores para que Trump aplique aranceles más gravosos como los que ya han logrado reducir esas compras.
Claro que Trump no sería Trump si no hubiese contestado inmediatamente que si el primer ministro indio, Narendri Modi, a quien calificó de “buen tipo”, está comprando últimamente menos petróleo a Rusia es sólo para contentarle a él, Donald Trump.
El republicano no podía dejar de referirse también a Ucrania y aseguró que, gracias a un acuerdo en materia de explotación de las tierras raras, EEUU recuperará todo el dinero gastado allí por su antecesor, Joe Biden: 350.000 millones de dólares, según dijo, e incluso más. Para Trump, todo se reduce al dinero.
