Destitución Anabel Guerrero objetivo que no se oculta

REDACCIÓN

Xalisco vive horas de alta tensión política y social. La detención del abogado Francisco Falcón, identificado como uno de los líderes del Comité Unidos por Xalisco, profundizó el conflicto entre manifestantes y el Ayuntamiento que encabeza la presidenta municipal Anabel Guerrero.

La detención se registró luego de que Falcón fuera señalado por agredir físicamente a un funcionario municipal que acompañaba a la alcaldesa cuando intentaban ingresar a Palacio Municipal. El hecho ocurrió en el contexto de un intento por retomar la presidencia, tras un plantón instalado desde el domingo, bajo el argumento de un presunto incumplimiento de acuerdos firmados en diciembre.

El escenario se tornó tenso. Hubo jaloneos, personas adultas mayores resultaron lesionadas, y aunque no se concretó la toma del edificio, los manifestantes optaron por mantener el plantón en el exterior. A la par, ciudadanos que aseguran haber sido agredidos por personal del ayuntamiento anunciaron que presentarán denuncias formales.

Aunque el movimiento se muestra dividido en las formas, no lo está en el fondo. Alejandro Guzmán, otro de los líderes del Comité Unidos por Xalisco, se deslindó de las acciones de Francisco Falcón y afirmó haber anticipado un escenario de violencia; sin embargo, fue claro: el objetivo común es la destitución de Anabel Guerrero. La expectativa ahora está puesta en el Congreso del Estado, donde el próximo miércoles se revisarán avances de las denuncias y de la auditoría especial de la ASEN, cuyos resultados aún no se han dado a conocer.

Mientras el conflicto crece en la calle, el Ayuntamiento continuó operando con normalidad. La alcaldesa sostuvo que no se permitirá el cierre del Palacio Municipal, al advertir que esto afecta directamente a la ciudadanía, desde trámites de Infonavit hasta procesos legales y patrimoniales. Recordó que una toma anterior dejó pérdidas superiores a los 16 millones de pesos para el municipio.

Anabel Guerrero aseguró que los acuerdos firmados fueron respetados, incluso aceptando propuestas del movimiento para nombramientos clave, aunque algunas no prosperaron por carecer de requisitos legales. Rechazó que la detención de Falcón haya sido un intento de inhibir la protesta y afirmó que se trató de una consecuencia directa de una agresión documentada.

La advertencia sigue latente: el Comité no descarta una nueva toma del Palacio Municipal, sin fecha definida.
La respuesta del Ayuntamiento es igual de clara: habrá resistencia.

Xalisco permanece atrapado entre la protesta, la presión política y el riesgo de que el conflicto vuelva a cerrar no solo las puertas del gobierno, sino también las de la estabilidad social y económica del municipio.

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