REDACCIÓN
La postura del presidente municipal de Santa María del Oro, Nayarit, Rodrigo Polanco Sojo, de declarar que en su Ayuntamiento existe “cero violencia” no es un error menor ni un simple desliz discursivo. Es una muestra de ignorancia institucional y una visión machista que termina teniendo consecuencias reales: bloquear la llegada de recursos federales destinados a mujeres víctimas de violencia.
Negar la existencia del problema no lo desaparece, pero sí lo vuelve invisible ante las instancias federales que asignan presupuesto con base en diagnósticos y cifras oficiales. Así, por la torpeza y falta de sensibilidad del alcalde, se entorpece el acceso a financiamiento para Casas de Atención, refugios, programas de acompañamiento y mecanismos de protección que podrían salvar vidas.
La presidenta del Instituto de la Mujer Nayarita ha sido clara: los ayuntamientos deben trabajar con cifras reales. Minimizar o negar la violenc*@ de género no es una postura política válida, es una irresponsabilidad que perpetúa el problema. Sin diagnósticos honestos no hay políticas públicas eficaces, y sin voluntad política las víctimas quedan solas.
Cuando un alcalde presume cifras inexistentes, no gobierna mejor: gobierna desde la negación. En Santa María del Oro, la postura de Rodrigo Polanco Sojo no es ingenua ni neutral. Es una forma de machismo institucional que termina castigando a las mujeres y protegiendo la omisión del poder.
