REDACCIÓN
Con el corazón anclado en Rosamorada y los puños endurecidos por años de disciplina, Manuel Alejandro Romero, “El Jaguar”, sigue abriéndose paso en el boxeo profesional, demostrando que el esfuerzo y la constancia también saben golpear fuerte.
Su presentación en el Auditorio Municipal de Tijuana, dentro de una cartelera de Zanfer Boxing, no solo representó una pelea más, sino el reflejo de una lucha diaria, de madrugadas de entrenamiento y del sueño intacto de un joven que jamás olvidó de dónde viene.
Cada round sobre el ring fue una muestra de entrega, carácter y pasión por el boxeo, llevando el nombre de Rosamorada a uno de los escenarios más importantes del país y reafirmando que el talento local puede brillar a nivel nacional.
